Ricardo Santana

Ricardo Santana

Ricardo Santana

El prestigiado diseñador de modas mexicano acomete con el mismo entusiasmo vestuario que decoración con resultados siempre exitosos y muy personales

Por Pedro Luis de Aguinaga

Algunos piensan que Ricardo Santana es el primer diseñador profesional que tuvo México. Yo no lo sé y él tampoco, aunque a ambos nos queda claro que cuando se decidió a ser diseñador de modas, olvidándose de sus estudios previos (Arquitectura en la UAG, Diseño Aplicado en Houston) causó revuelo entre todos aquellos quienes lo conocían. En esos años, a principios de los 70, el Diseño de Modas estaba muy lejos de ser considerado una profesión glamorosa como en la actualidad; vaya, en esa época ¡ni siquiera era considerada una profesión!
Sin embargo, tal vez debe a la arquitectura cierto rigor en volúmenes, líneas y proporciones. Y seguramente por haber estudiado en la Accademia Italiana di Costume e di Moda en Roma, sus creaciones se caracterizan por meticulosos terminados, la mayoría hechos a mano.
Hay que reconocer en Santana no sólo un gran talento creativo sino ese valor para desafiar lo que sea necesario para hacer lo que él quiera, como él quiera y donde él quiera. Y aunque toda decisión conlleva no sólo riesgos sino consecuencias, él parece estar siempre dispuesto a pagarlas. Una de ellas ha sido sin duda su obstinación por radicar en su natal Tlaquepaque o sus cercanías, como el lago de Chapala, lo que según algunos ha evitado que figure con la frecuencia que debería en la capital mexicana, donde pretendidamente se cocina la moda. Eso no evitó, sin embargo, que fuera el diseñador más joven en participar con sus creaciones en el Salón Internacional de El Palacio de Hierro, al lado de firmas como Pertegaz, Lanvin, Bill Blass, Elio Berhanyer o Manuel Méndez, y siendo Palacio el Sack´s mexicano cuando éste no existía, puede decirse que comenzó su carrera con el pie derecho para rápidamente ganarse una clientela sofisticada  que aprecia el estilo y confección de sus trajes que según la temporada, se podían encontrar al lado de los de Carolina Herrera, Oscar de la Renta o Mary McFaddden.  Años después, muchas colecciones después y varias exclusivas boutiques, Santana continúa con el mismo entusiasmo y creatividad sin duda alimentados por sus ambientes queridos y familiares que son ejemplo de colorido y creatividad en el mundo entero, que él ha estilizado y proyectado en sus originales diseños en los que combina, de manera adelantada y casi psíquica, las tendencias de moda internacionales con los gustos y expectativas de la mujer mexicana con resultados además de sorprendentes, intemporales porque, ha declarado en algún momento, “la moda tiende a desaparecer como autoridad y a fungir como una gran gama de opciones y sugerencias que resalten la individualidad de cada persona”, opinión que con el paso de los años, ha probado ser la correcta.
Algunos piensan, también, que Ricardo Santana es simplemente un artista. Yo estoy seguro de eso y creo que él también, aunque no lo reconozca abiertamente. Al diseño de modas se agrega la decoración, la gastronomía, la pintura y otras disciplinas creativas en las que destaca igualmente. Un ejemplo de ello es el hotel boutique Casa Tlaquepaque, que remodeló a partir de una residencia familiar diseñada por el prestigiado arquitecto tapatío Alejandro Zohn en el que combina, como en sus colecciones de moda, colores, volúmenes y proporciones creando un ambiente muy personal y a la vez atractivo para los huéspedes, quienes se sorprenden gratamente al observar las creaciones de los artesanos más importantes de Jalisco integradas en una arquitectura y decoración moderna y cosmopolita, acogedora y sofisticada.
Sus artes culinarias quedan, sin embargo (y al menos hasta el momento) reservadas a los amigos y familiares; menos reservado es respecto a su pintura, que adorna algunas de las paredes del hotel, mezclada con artesanías locales como antigüedades o mobiliario expresamente diseñado para el lugar que también presume cortinas, cojines y sobrecamas confeccionadas especialmente para cada habitación.
A veces se me ocurre pensar que fue el diseño el que atrapó a Ricardo y no al revés. Es obvio que para él, diseñar es una manera de vida, que se alimenta día con día con resultados siempre originales y atractivos. De ahí que no me haya sorprendido que fuera invitado a participar en el ambicioso proyecto hotelero en el que una boutique con su nombre y exclusivas creaciones  formará parte del conjunto Demetrio, el que además de localizarse en lo que para algunos es la zona más bella de Guadalajara, contará con una torre de lujosos lofts y un hotel boutique con restorán gourmet, cafetería, librería y tienda de antigüedades, entre otros atractivos, que deberá inaugurarse a más tardar el próximo mes de diciembre en Avenida de la Paz, entre Unión y Simón Bolívar, en la colonia Lafayette y que resultará seguramente un aparador para el talento tapatío del que Ricardo Santana ha pasado a formar parte desde hace décadas.
Después de eso, no sé qué nuevo proyecto enfrente; seguramente él tampoco lo sabe. ¿Será acaso una nueva residencia para decorar?, ¿o tal vez un restorán en el que pueda dar a conocer esas recetas italianas con un giro mexicano?, ¿o tal vez vestuario para alguna película? De lo que estoy seguro es que continuaremos viendo sus creaciones, ¡aunque –o tal vez porque- continúe viviendo en Tlaquepaque!

pedroluisdeaguinaga@yahoo.com